Las condiciones climáticas amenazan cada vez más la infraestructura ferroviaria, en un momento en que los trenes están llamados a desempeñar un papel fundamental en la lucha contra el calentamiento global.
Por MathisNavard, Doctor en Ciencias de la Información y la Comunicación (ISI), Universidad de Poitiers, IAE de Poitiers. Francia.
Aunque es un aliado esencial en la lucha contra el cambio climático, el transporte ferroviario también es víctima de sus efectos. Los incidentes relacionados con los caprichos del tiempo se multiplican, pero Francia actúa con lentitud.
A partir del lunes 31 de marzo, los viajeros pueden volver a cruzar en tren la frontera entre Francia e Italia. La línea París-Milán había estado interrumpida durante año y medio debido a un impresionante corrimiento de tierras en sus vías en agosto de 2023. Lejos de ser un hecho aislado, este tipo de incidentes se multiplican a medida que se intensifican los efectos del calentamiento global.
Ante esta situación, es urgente que todos los agentes del sector ferroviario (empresas, autoridades locales, gobiernos, etc.) tomen medidas para adaptar las infraestructuras a unas condiciones meteorológicas cada vez más imprevisibles y violentas. Y ello en un momento en que el número de pasajeros no deja de crecer.
El ferrocarril, gran aliado de la descarbonización
La situación es tanto más paradójica cuanto que el tren es una palanca importante en la lucha contra el cambio climático. De media, un viaje en tren emite un 95% menos de CO₂ que un viaje en coche. El ferrocarril es, por tanto, un elemento clave en la descarbonización de la movilidad.
Se trata de un reto importante, ya que el sector del transporte sigue siendo el que más contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero de Francia, con un 30 % del total nacional. Es uno de los pocos sectores en los que esta cifra no disminuye. Y lo que es más preocupante, la tendencia es al alza desde hace tres décadas.
Un medio de transporte cada vez más popular
Los pasajeros no se equivocan. En Francia, el país más visitado del planeta desde hace muchos años, un estudio realizado en 2023 para la empresa ferroviaria SNCF, muestra que el 63% de ellos afirma utilizar el tren por convicción ecológica. Otra encuesta, que sondeó a un sector más amplio de la población francesa, reveló que el 83 % de los encuestados reconocía las ventajas ecológicas de este medio de transporte. Cada año, el tráfico ferroviario de pasajeros en Francia bate récords. Según el regulador de transportes francés, entre 2019 y 2023, los trenes diarios habrán crecido un 21 % y los servicios de alta velocidad, un 6 %.
Infraestructuras amenazadas por el cambio climático
Hay varias razones que explican este fuerte descenso de los servicios de transporte de mercancías por ferrocarril: el aumento de los costes de la energía, las huelgas… y el derrumbe de la línea París-Milán.Hay varias razones que explican este fuerte descenso de los servicios de transporte de mercancías por ferrocarril: el aumento de los costes de la energía, las huelgas… y el derrumbe de la línea París-Milán.
El tráfico de pasajeros también se ve cada vez más afectado por condiciones meteorológicas cada vez más extremas. Sea cual sea el camino que tomen los escenarios del IPCC, sabemos que esta tendencia continuará en las próximas décadas, en mayor o menor medida dependiendo de la rapidez con que reduzcamos nuestras emisiones de gases de efecto invernadero. El mal tiempo podría multiplicar por 8 a 11 las perturbaciones ferroviarias de aquí a 2100.
Los riesgos para la red son múltiples y afectan a las vías, las telecomunicaciones, las estructuras y el suministro eléctrico. Las principales amenazas son la deformación de las vías debido a las altas temperaturas, la desestabilización del suelo provocada por los ciclos de hielo-deshielo o las lluvias torrenciales, y los grandes daños causados por incendios y tormentas.
Iniciativas inspiradoras en los países europeos
Surgieron varias iniciativas de adaptación en los países europeos. En Bélgica e Italia, por ejemplo, los raíles se pintan de blanco para limitar la acumulación de calor y, en última instancia, la dilatación (foto abajo, en Italia).

Suiza propone una solución alternativa: refrigerar los raíles con un vehículo cisterna cuando hace calor. La Confederación Helvética y Austria (con la que comparte un terreno accidentado) se han embarcado en un programa de mitigación destinado a proteger mejor las líneas contra avalanchas y corrimientos de tierra, mejorando al mismo tiempo los sistemas de drenaje. Se trata de reforzar los bosques -verdadero escudo protector- y las estructuras existentes.
¿Hacia una estrategia europea de adaptación?
Este es el objetivo de un proyecto europeo denominado Rail4EARTH. Apuesta por la innovación y la acción rápida. Pero aún queda mucho camino por recorrer antes de que esta ambición se traduzca en una auténtica hoja de ruta operativa para el continente.
La aplicación de los datos climáticos -actuales y futuros- al sector ferroviario sigue siendo imperfecta. La SNCF, uno de los socios de este proyecto, desea que se desarrolle un sistema de gobernanza que incluya a expertos en climatología.
Es urgente actuar. Como ha demostrado un estudio británico, la adaptación de las infraestructuras ferroviarias a los distintos escenarios del IPCC suele sobrestimarse. Por tanto, son más vulnerables de lo que sugieren las proyecciones.
Razón de más, si cabe, para comprometerse ahora con un plan de acción a escala europea que siga haciendo del ferrocarril una palanca fundamental para descarbonizar nuestros viajes en un mundo que sigue calentándose.
Esta nota fue preparada por The Conversation.
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